El hecho de ser el único maratón de montaña dentro del Parque Nacional Sierra de Guadarrama y unas de las pocas pruebas deportivas que se celebra en su interior, pues tal es el caso del Maratón Alpino Madrileño y el Cross Alpino del Telégrafo, es ya de por sí una responsabilidad.
El respeto al medio ambiente es mucho más que un compromiso para el Maratón Alpino Madrileño y el Cross Alpino del Telégrafo: es una responsabilidad inherente a su propia naturaleza. Es consustancial a su existencia y, desde un amplio espectro, una de sus razones de su ser. El hecho de ser el único maratón de montaña que se celebra dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y una de las escasas pruebas deportivas autorizadas, en el caso del cross del día anterior, en este espacio protegido convierte a ambas competiciones en un ejemplo de convivencia entre deporte y conservación.
La organización no sólo entiende que desarrollar una actividad de estas características en un entorno de tan alto valor ecológico exige una gestión rigurosa y una implicación constante para minimizar cualquier impacto sobre el medio natural, sino que llevado la delantera en la implementación de algunas medidas que han sido exportadas y hechas propias por otras pruebas y en otras latitudes geográficas.
Con este objetivo, desde hace años se han implantado numerosas medidas orientadas a garantizar la sostenibilidad de la cita. La salida y la meta, por ejemplo, se ubican en el casco urbano de Cercedilla para reducir el impacto visual y acústico en las zonas naturales; además, todo el recorrido transcurre por senderos y caminos previamente autorizados por la administración ambiental, evitando la apertura de nuevos trazados y la generación de erosión. De igual manera, el diseño de la carrera distribuye a los corredores de forma que las áreas más sensibles del parque, como el entorno de Peñalara, registren una baja densidad de paso y se eviten aglomeraciones que puedan afectar a la fauna y a los ecosistemas de alta montaña.
La protección del entorno también se extiende a la logística y al comportamiento de los participantes. La organización limita al máximo la circulación de vehículos en la montaña, priorizando los accesos a pie y utilizando infraestructuras ya existentes en zonas urbanizadas. Por su parte, los corredores deben respetar estrictamente la normativa ambiental, permanecer siempre en el itinerario señalizado, evitar atajos que provoquen degradación del terreno y gestionar adecuadamente sus residuos, utilizando recipientes reutilizables y los puntos de recogida habilitados. La participación, en este sentido, está limitada a un número máximo de corredores: lo importante es la convivencia entre la manifestación deportiva y el medio en el que se desarrolla, no la masificación de los eventos en sí.
Gracias a este conjunto de medidas, el Maratón Alpino Madrileño y el Cross Alpino del Telégrafo demuestran que es posible disfrutar del deporte de montaña preservando los valores naturales de uno de los espacios más emblemáticos y protegidos de España. Es una labor de todos. De este compromiso y de esta sinergia, la convivencia puede seguir siendo posible. Y seguirá teniendo un futuro.
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