Comencé haciendo deporte con la bicicleta de montaña
cuando tenía unos 20 años. Cada fin de semana
recorría más kilómetros y un día me di cuenta de que
había ganado mucha resistencia y no me costaba
arrancar a correr. Así que comencé a correr por el
parque entre semana, cada vez más regularmente. Un
fin de semana, mientras montaba en bicicleta,
descubrí la entrada de una cueva y me picó la
curiosidad. No tardé mucho tiempo en instruirme en
técnicas de espeleología y en equiparme para poder
explorar esta cueva, la cueva del Reguerillo, y
seguidamente otras. Exploré muchas cuevas y simas de
la zona centro de España catalogadas y sin catalogar
mientras seguía corriendo y montando en bicicleta
cuando podía. Un día me dio por el esquí alpino y en
cuanto pude me pasé a el de travesía porque me lo
paso igual de bien subiendo con los esquís que
bajando.
Cuando tenía 25 años
ya le había cogido el gusto a las carreras populares
por asfalto y fue cuando Eugenio, nuestro Eugenio
del Club, me convenció para participar en un duatlon
de montaña para el que ni se me habría pasado por la
cabeza ir yo solo. Como conseguimos terminarlo y
además me lo pasé pipa, fui probando en diferentes
carreras y descubrí que se me da mejor y es más
divertido pisar piedras.
Actualmente sigo
montado en bicicleta de montaña pero añoro las rutas
que rondaban el centenar de kilómetros que recorría
cuando no practicaba tantos deportes. En invierno
subo siempre que puedo a esquiar por la Najarra o
donde sea. También dejo tiempo para organizar alguna
expedición a cuevas con la gente de siempre.
Últimamente me está dando por la escalada deportiva
pero espero no engancharme a más deportes porque no
me queda tiempo para practicar todos el tiempo que
quisiera.
De momento sigo
corriendo por montaña y seguiré haciéndolo siempre
que pueda porque me encanta y me mantiene el cuerpo
y el espíritu en forma.
|