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Mañana es el día, es mañana.
Soy corredora de montaña, y las montañas por las que, en
pocas horas correré; son mis viejas amigas, mi casa. Las
conozco, cada cumbre podría hablar de mi y de mi vida. Y
mañana...más de ocho horas recorriéndolas (qué bonita
palabra "recorrer",y qué delicia que sean ocho horas!....en
cuanto sea posible, me paso al ultrafondo.).Estoy de suerte.
Otra vez, me escaparé, y puede que, a mi vuelta, hasta me
reciban como una "heroína"!. |
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Ellos, mi familia, creen que
voy a sufrir, y algo de eso habrá; pero pasar el día
persiguiendo a mi corazón en un viaje al centro de mi
misma,es un banquete difícil de describir. He intentado
explicarle a mi madre, que me canso mucho más haciendo la
compra en el carrefour, pero me comprende a medias. Está
preocupada por mí,cree que las pocas energías que me quedan
cada día despues de limpiar, comprar, cocinar,trabajar, y
estar con las niñas; no las debería "malgastar" corriendo.
No entiende que yo sea tan feliz con mis madrugones de
sábado, que me amanezca encaramada en un risco de la Pedriza
y vuelva a preparar desayunos dos horas despues, sin
quedarme al menos, a tomar el sol.
Está conmigo en que mañana, en cierto modo
"descansaré",porque haré una sóla cosa, y disfrutaré de la
soledad acompañada, entre "iguales",sin móvil, sin más
escoba que la que "lamentablemente" me cuesta dejar muy
atrás, aún con forma humana....CORRER, correr y seguir
corriendo.
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He dejado atras la angustia de
tantos días con la presión del entrenamiento multiplicado,
los dolores fantasma, los cambios de humor, el miedo a que
algo ocurra que me impida llegar hasta la salida; una
enfermedad de mis hijas, de mis padres.....me siento egoista
por la razón por la que envuelvo mi vida entre
algodones,....no es otra que el deseo de experimentar una
vez más lo que se siente en una larga carrera por montaña:
la capacidad de resucitar una y otra vez. La sensación del
límite, de resurgir de donde no parece quedar nada....
Ahora si que no hay nada. Son horas suspendidas en el vacío.
Mi chico está de viaje. Las niñas duermen, están bien. Como
pediatra pelín histérica en estos días, he alejado de ellas
hasta la sombra de los estornudos. Se quedan a dormir con
los abuelos.He tardado mucho en despedirme. Mi padre, ha
salido hasta la puerta, me miraba adentro de los ojos sin
decir nada, y yo se lo decía todo con los míos. Ella me
dice, como siempre: "si te cansas mucho, siéntate un ratico,
por favor",y me la como a besos....mi maraton es suyo, sin
ella nunca habría podido entrenarlo.
Me quedo a solas con mi cuerpo,despues de colocar todo lo
que necesito a la vista. Me miro al espejo, pienso en "lo
que me voy a poner".Está claro que ha de ser
fundamentalmente práctico, pero......estos piratas me
aprietan en la cintura, y me sacan un michelín que no me
gusta nada....otros pues!,no, estos no....aquellos,....uf!
tengo trece años?.Gasto una hora de sueño, en ponerme de
acuerdo en tres modelitos fundamentalmente prácticos.
Decidiré mañana, que me da vueltas la cabeza, y el estómago.
Un último vistazo al espejo, y en absoluto veo el aspecto de
una corredora, sino el de una madre cansada con un ataque de
dismorfofobia, (o será la sobrecarga de hidratos?).Me
inquieta.Me fijo ahora en las rodillas, los tobillos, con
una mezcla de orgullo, lástima, y expectación. Pienso en "la
tortura" que van a soportar,y ante el inminente
"maltrato"; me sobreviene una oleada de ternura hacia
ellos.Cojo el traumeel y me doy masajes hasta casi gastar el
tubo. Estiro suavemente, para no despertar a los demonios.
Me siento en el borde de la bañera, con la caja de tampax en
las rodillas, muy apesadumbrada. Mentalmente hago cálculos
del cuándo y el dónde, y el cómo me las apañaré para hacer
el oportuno cambio. En un maratón de asfalto, una puede
arriesgar, pero con ocho horas de carrera,no. Menos mal que
se trata de una carrera por montaña, y abundan las rocas, y
los tupidos matorrales!.Pienso en el tiempo que perderé.
Puede que cinco minutos, por no hablar de que al reanudar la
marcha, he de llevar molestos residuos conmigo....Llevo un
ibuprofeno para el dolor...lo tengo todo pensado, pero me da
rabia tener que ir con tantas cosas encima!.Mira los
tíos,...esto no les pasa, dan la espalda, y ya
está.....Menos mal que no soy de las buenas, y si pierdo 5
minutos, rompo el ritmo, pero no pasa nada. No se cómo se
las apañarán las que aspiren a podium.
Busco las pinturas,...quiero estar guapa, aunque no que me
caigan churretones azules por los mofletes cuando empiece a
sudar. Me recrimino mi presunción, pero no veo motivo para
no pintarme los ojos, si lo hago casi todos los días. Es un
día de fiesta. No me gusta tener mala cara, ni en un maratón
de montaña. Cuando entreno, también me "arreglo".Si pongo
cara de agotamiento extremo, así estoy; pero si me siento
guapa, aunque nadie me vea,....mi espíritu se "eleva" y
corro más deprisa!.
Asi que en mis duros entrenamientos en solitario de los
últimos meses, ensayo este procedimiento de "no poner mala
cara a las cuestas"...y me funciona!!!!!.
Mañana,c orreré con mis "hermanos",mis amigos.Sólo
pensarlo,ya me alegro,y me calmo.
Todas estas cosas importan hasta el momento de la salida.A
partir de ahí,empieza la magia.
Dentro de siete horas.....ahora si que me voy a dormir.
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