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Zegama-Aizkorri,
una de las grandes carreras del circuito mundial, donde se da cita
la élite mundial de nuestro deporte junto con unos aquellos
afortunados populares que pueden correr por detrás de ellos a
través de los excepcionales paisajes del sur de Guipúzcoa donde
se ubica el Parque Natural del Aizkorri y su entorno, lugar por el
que discurre la carrera.
Del
club este año estuvimos presentes: Ana Isabel Estévez, Charo
Rodríguez, Raúl García Castán, Jesús López, José Povedano (Ppong),
Jose Manuel (Prisi, que este año fue uno de los
corredores escobas, además de ser uno de nuestros
megasupervivientes del Maratón Alpino) y la que
subscribe.
Raúl
García Castán, nuestro campeonísimo socio volvió a demostrar su gran
estado de forma llegando segundo a metas a escasos segundos del
ganador, Killian Jornet, y proclamándose de este modo, Subcampeón
de Europa.
Ana
Isabel, también demostrando su gran calidad deportiva, se colocó
8ª de la general en una carrera donde estaban todas las grandes
corredoras por montaña del momento.
Nuestro campeón del Madrid, y vencedor del Circuito Alpino 2007,
Pedro José Hernández estuvo presente aunque no pudo correr, muy a
pesar suyo, dado que arrastraba un esguince de tobillo que se hizo
corriendo la carrera de montaña Pencona, donde fue segundo. Pero
todos le pudimos ver animándonos en el Aizkorri, al igual que a Goyo,
quien estuvo animándonos a los pies del Sancti Spiritu.
Los
demás, cada uno hicimos nuestra carrera, sobreviviendo a unas
condiciones del terreno que para muchos se nos hicieron durísimas.
La
lluvia de las semanas anteriores, del día anterior, nos ofrecieron
este año un terreno lleno de barro que hacia difícil y muy dificultosa
la marcha por las elevadísimas pendientes que caracterizan las
tres cimas de la carrera: Aratz, Aizkorri y Andraitz. Las bajadas,
durísimas para unos pies poco acostumbrados a deslizarse por
ellas, a patinar, a resbalar, a caer una vez tras otra. A mi,
a ratos, el terreno se me antojaba como una auténtica pesadilla,
que creo que aún me persigue por las noches.
Me
maravillo al comprobar como parece ser que a las grandes makinorris correr
en estas circunstancias no les afecta en los más mínimo para
obtener grandes rendimientos. Mientras que otras, parecíamos patos
acojonados que caminan dificultosamente hacia la meta pensando en
una gratificante cerveza.
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