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Nuestras Crónicas

Zegama-Aizkorri 2008 por Carmen García Cuevas (Mina)


Zegama-Aizkorri, una de las grandes carreras del circuito mundial, donde se da cita la élite mundial de nuestro deporte junto con unos aquellos afortunados populares que pueden correr por detrás de ellos a través de los excepcionales paisajes del sur de Guipúzcoa donde se ubica el Parque Natural del Aizkorri y su entorno, lugar por el que discurre la carrera.

Del club este año estuvimos presentes: Ana Isabel Estévez, Charo Rodríguez, Raúl García Castán, Jesús López, José Povedano (Ppong), Jose Manuel (Prisi, que este año fue uno de los corredores escobas, además de ser uno de nuestros megasupervivientes del Maratón Alpino)  y la que subscribe.

Raúl García Castán, nuestro campeonísimo socio volvió a demostrar su gran estado de forma llegando segundo a metas a escasos segundos del ganador, Killian Jornet, y proclamándose de este modo, Subcampeón de Europa.

Ana Isabel, también demostrando su gran calidad deportiva, se colocó 8ª de la general en una carrera donde estaban todas las grandes corredoras por montaña del momento.

Nuestro campeón del Madrid, y vencedor del Circuito Alpino 2007, Pedro José Hernández estuvo presente aunque no pudo correr, muy a pesar suyo, dado que arrastraba un esguince de tobillo que se hizo corriendo la carrera de montaña Pencona, donde fue segundo. Pero todos le pudimos ver animándonos en el Aizkorri, al igual que a Goyo, quien estuvo animándonos a los pies del Sancti Spiritu.

Los demás, cada uno hicimos nuestra carrera, sobreviviendo a unas condiciones del terreno que para muchos se nos hicieron durísimas.

La lluvia de las semanas anteriores, del día anterior, nos ofrecieron este año un terreno lleno de barro que hacia difícil y muy dificultosa la marcha por las elevadísimas pendientes que caracterizan las tres cimas de la carrera: Aratz, Aizkorri y Andraitz. Las bajadas, durísimas para unos pies poco acostumbrados a deslizarse por ellas, a patinar, a resbalar, a caer una vez tras otra. A mi, a ratos, el terreno se me antojaba como una auténtica pesadilla, que creo que aún me persigue por las noches.

Me maravillo al comprobar como parece ser que a las grandes makinorris  correr en estas circunstancias no les afecta en los más mínimo para obtener grandes rendimientos. Mientras que otras, parecíamos patos acojonados que caminan dificultosamente hacia la meta pensando en una gratificante cerveza.

 
 

   


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