El
recorrido hasta la presa de Ayagaures se hace muy
llevadero y voy enfrentándome siempre pensando
en lo que me queda por delante.
La primera
subida al pinar de Pilancones se me atraganta. La dureza de
la pendiente y la carga que llevo al espalda me están
minando las fuerzas. Intento recuperarme cada 50 m pero las
sensaciones no son buenas. Una vez terminada la subida,
estiro un poco y según pasan los kilómetros me encuentro
cada vez mejor. Estas mismas sensaciones se repiten en todas
las carreras de este tipo. Intento mantener un ritmo regular
ya que lo peor está por llegar.
Camino de las
presas el calor empieza a apretar y sí que me voy a
enfrentrar a las 5 o 6 horas más duras de de la prueba. Si
consigo llegar más o menos entero a Garañón ,
psicológicamente habré superado gran parte del reto. Me digo
a mi mismo "sé humilde y no aprietes aunque te encuentres
bien, déjalo en todo caso para el final".Esta parte la hago
prácticamente en solitario. Las subidas son bestiales y
empiezo a encontrarme con participantes que deciden
retirarse. Siempre te queda la duda que en cualquier momento
te puede ocurrir a ti. El dolor de espalda se agudiza y me
tomo un antinflamatorio que me servirá para aliviar el
dolor hasta Garañón.
Los paisajes
son preciosos y decido centrarme en las vistas en la subida
al Roque Nublo. El calor va decayendo y las sensaciones son
cada vez mejores . Estoy disfrutando ahora que me encuentro
casi en el punto más alto de la prueba La bajada desde el
Roque es muy peligrosa, y la euforia la debo frenar ya que
cualquier percance puede dejarme fuera ahora que he
recuperado fuerzas.
En Garañón ,
después de más de 14 H de prueba decido parar un buen rato,
comer un plato de pasta, beber en abundancia y descargar la
mochila. Uno de mis temores era la deshidratación. A partir
de ahora no voy a necesitar tanto líquido y mi espalda lo va
agradecer. Mi único objetivo es llegar.
Me queda
aproximadamente una maratón de bajada pero por terreno muy
peligroso. Voy acompañado por dos chavales majísimos de
Tenerife y Lanzarote y vamos charlando en los tramos donde
la concentración no es tan importante. LLegamos a Terorá y
empezamos a mosquearnos ya que no aparece el control. Nos
damos cuenta que nos lo hemos saltado y debemos retroceder.
Perdemos alrededor de 20 minutos. No pretendo correr, sólo
que pasen los kilómetros pero salvo imprevisto de lesión o
caída cada vez estoy más convencido que puedo llegar. Como
a 25 kms de meta uno de los compañeros empieza a cojear y
aflojamos el ritmo. El insiste en que siga adelante pero
siento que debemos seguir juntos y no dejarles .Voy
haciendo la goma con paradas y acelerones y esto me está
destrozando psicológicamente , pero el terreno es muy
abrupto y decidimos seguir juntos. Entramos en una zona
donde nos obligan a desplazarnos por una acequia en un
continúo sube y baja. Es agotador pero me encuentro con
fuerzas antes de subir un pendiente bestial con ayuda de una
cuerda que la organización ha colocado.
Mis dos
compañeros de fatiga ya han quedado definitivamente
rezagados, aunque al día siguiente me entero que habían
terminado la prueba de lo cual me alegró enormemente. Â El
terreno es mucho más llevadero ya en los últimos kilómetros
hacia Las Palmas y empiezo a correr, pensando
por primera vez en el tiempo que puedo hacer. Vuelvo a
perderme en un cruce pero reacciono enseguida aunque he
vuelto a dejarme otros 20 minutos. A estas alturas fastidia
más que en otro momento, te desanimas un poco .Tengo todavía
fuerzas e intento aprovecharme para bajar de las 23H. La
bajada se hace interminable por asfalto y a lo lejos se
encuentra la meta en la playa de las Canteras. El paseo está
desierto ya que son las 4H50 de la madrugada. Entro bajo el
arco con mucha felicidad y agotado. Al final 22h52 de
esfuerzo. Me entero que hemos llegado 68 a meta hasta el
momento y que más de la mitad se han retirado.
Como conclusión
diré que la palabra que define la prueba es "salvaje", tanto
por su dureza, por sus paisajes pero también por ese guardia
forestal que un día decidí aprender e impregnar de
desolación gran parte de la isla.
En cuenta a mi,
me siento un privilegiado ya que conseguí llegar a meta. La
cualidad más importante para este tipo de pruebas al margen
de la preparación física y mental debe ser la humildad.
Cualquier percance puede dejarte fuera al margen del nivel
de cada uno.