Nuestras Crónicas
Marató i mitja por
Gregorio Rodríguez
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La Marató i mitja CASTELLÓN-PEÑAGOLOSA
es una marcha de 65 kms., reconvertida en carrera. Cuando
llegamos el viernes 9 a Castellón Charo, Antonio (Caño),
Ppong, Salva y yo, nos enteramos que había 1261
inscritos. ¿Quién teme ya al ultrafondo?
La salida se dió a las 6 horas del estadio de Castalia. A
esa hora llovía débilmente y los corredores íbamos
esquivando los charcos para no mojarnos las zapatillas (ja,
ja, ja). Al salir de Borriol se termina el tramo asfaltado,
formándose un embudo por una senda que asciende a la
cantera. Desde allí el recorrido transcurre por pistas de
tierra, o así debe ser en una año seco, porque del sábado lo
que recuerdo es barro y más barro: lo había color chocolate,
negro, rojo y hasta blanco. Y agua, mucha agua.
Pero la MIM es una fiesta, tanto para los corredores como
para los pueblos por dónde pasa, que se vuelcan ayudando a
la organización y animando. Y entre charco y charco, iban
pasando los kilómetros: km 34 Les Useres, con una cuestra
brutal; km 45 S. Miguel de Torrecelles, un avituallamiento
donde dan ganas de quedarse a celebrar el cumpleaños; km 54
Xodos, uno de los parajes más bellos. Y por fin, la cuesta
del Marinet, que ya te coge madurito y la bajada "gloriosa"
a S. Joan de Penyagolosa.
Cuando llegas, te quitan el chip, te ponen una manta y te
dan un chocolate calentito, un caldo y un bocadillo
riquísimo. Eso sí, las aglomeraciones de las duchas
recuerdan a Auschwitz.
A pesar de la lluvía y el frío, llegaron 810, de los 1.071
que salimos. Los últimos, me consta que tuvieron que pasar
los arroyos nadando.
Crónica de Caño
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