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Nuestras Crónicas

III kedada del club 2008 por Lolo Díez

El 19 de abril del 2008 d.c. toda el Territorio Madrileño estaba en calma y refugiados en su casa debido a las condiciones meteorológicas adversas en el exterior. Todo no. En Patones, 4 corredores "EXTREMOS" lidiaban con el tiempo y los desniveles en una batalla que parecía perdida. Fueron muchos los convocados, toda la Aldea de Tierra Trágame, pero pocos los presentados (lógico).
 
Los cuatro guerreros, Mari Carmen 'la bella Falbala', Ildefonso 'Asuracenturix', Juanma 'Astérix' y Lolo 'paquete-Obélix', comenzaron su lucha cuando los pocos rayos de luz que se atrevían marcaban las 10 en el suelo... Parecía que el tiempo tenía miedo y les dió un margen, lo suficiente para realizar la travesía por el barranco de la 'muerte', lugar típico de encrucijadas entre Patones de Abajo (720 m) y Patones de Arriba (830 m). Una vez llegada a esta maravillosa aldea que data del siglo XV como alquería del Reino de Uceda, el tiempo parecía más estable ¡pero ellos no sabían lo que venía a continuación!
 
Saliendo del pueblo y comenzando a ascender por un valle de jaras y enebros, el camino se había convertido en un torrente que intentaba arroyar a nuestros luchadores. Éstos aguantaron el tirón saltando de un lado del camino al otro, subiendo por las rocas y muchas veces golpeando el torrente para que se apaciguara. El torrente terminó y el suelo decidió inclinarse. Durante unos cuantos minutos, una pista amplia y fácil de correr se convirtió en un muro, donde la lluvia, la niebla y el viento azotaban sin compasión.
 
El último ataque de la diosa naturaleza se encontraba en la última lucha mientras nuestros 'Tierras' ascendían al Cancho de la Cabeza, a 1.263 m, el terreno se convirtió en abrupto, rocoso, resbaladizo, ventoso... ¡¡Realmente prefería la muerte de estas insignificantes hormigas!! Pero en grupo y con mucha fuerza consiguieron llegar hasta esa preciada cumbre y vencer a los dioses.
 
La huída fue rápida a través de un sendero de belleza infinita, aunque los guerreros tenían miedo a las represalias, ya que el viento y el suelo endurecía de vez en cuando el terreno.
 
A las dos horas nuestros cuatro batalladores llegaron a sus carruajes donde se despojaron de sus húmedas vestimentas y decidieron bañar la victoria con zumo de cebada...
 
Pero todos sabemos que esto no quedará as= d...
 
Continuará


 

   


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