Me han dicho que me tocaba
escribir la crónica del encuentro del club del 15
de marzo y no se por donde empezar, quizá lo
mejor sea por la hora de quedada; 9:30 pues, en
el parking del Puerto del Navacerrada.
Allí íbamos apareciendo, al final nos
reunimos un buen grupillo, no recuerdo todos los nombres; qué
cabeza...perdonad!.
Si me lo permitís, quiero decir que como
invitado especial entre nosotros estaba Fabián Roncero, un gran
atleta de elite que está pensando dar el salto del asfalto al
mundo de las carreras por montaña.
El recorrido previsto para este día era el
del antiguo Cross Alpino del Telégrafo; circular con salida y
llegada en el puerto de Navacerrada pasando por el camino Smith,
Puerto de la Fuenfría, Collado Ventoso, Siete Picos y Alto del
Telégrafo.
Esperamos con un poco de frío a que todos
llegaran para hacernos la foto obligada para la web del club y
después llegó el momento de dar la salida. Todos juntos echamos a
correr, charlando, riéndoos, ilusionados… pero a los pocos
minutos de girar a la izquierda para coger el Camino Smith, nos
fuimos separando. Se fueron haciendo grupillos; que yo, como
testigo y autonombrada “corredora escoba”, que además mantuve mi
posición todo el tiempo; iba perdiendo de vista. Sólo veía a las
chicas, Mina y María José, que me iban esperando.
Así, en la lejanía hubo un momento que oí
como alguno del pelotón de cabeza decía que al final cada uno
coge su posición en carrera… menos mal, ese comentario de los que
saben, me debió de convencer pues me quedé tranquila con mi
reciente posición en el grupo; me hubiera sido imposible seguir el
ritmo que esto iba cogiendo.
Recorrimos el camino Smith saludando a los
caminantes con los que nos cruzábamos y recibiendo con una sonrisa
los ánimos que nos daban, que un sábado por la mañana o cualquier
otro día, por supuesto, sientan fenomenal.
Llegamos al puerto de Fuenfría y hacia la
Fuente de la Reina pensaba en la subida, en ser capaz de seguir
el ritmo de los que iban delante, en no perder a nadie de vista,
en de encontrar el camino de subida a Siete Picos, en la envidia
también de los que me cruzaba yendo en bici… y al mismo tiempo en
no perder detalle de este lugar que tanto me gusta. Parecía que
una nube empezaba a cubrir la cima de los Picos.
Alguno decidió dar la vuelta en el puerto,
otros más arriba en el collado y ya los últimos, andando, pero
ligeritos, cogimos el camino que nos llevó a la cuerda. Qué
ilusión llegar arriba, la recompensa al esfuerzo ha merecido la
pena. Maravilloso el paisaje.
Seguimos el camino por la base de los Picos,
pero de repente nos dimos cuenta que nos habíamos “despistado”,
que no veíamos caminos o veíamos caminos que realmente no lo eran.
La poca nieve que había nos confundía. Ya cansados de buscar
decidimos subir siguiendo los pasos de unos senderistas que nos
llevaron de nuevo al camino. Allí estaba esperándonos, preocupado
por nuestra tardanza, uno de los de la avanzadilla. Ya todos
juntos seguimos camino, y como no, Mina y yo en la última bajada
nos volvimos a “despistar”; unas risas, unos pasos hacia atrás y
ya de nuevo en el camino de bajada al puerto.
En la bajada del Alto del Telégrafo tuve la
oportunidad de recibir una clase teórica-práctica de la técnica de
bajada en carrera por parte de Mina; mil gracias. Una vez más el
ir la última tiene su recompensa…
Y nos volvimos a reunir todos en el parking
y creo que muy satisfechos por las sonrisas y miradas que pude ver
en las caras de estos amigos de carrera y aventura de esta mañana
del sábado.