No recuerdo como me enganché en
esta aventura de la TRANSGRANCANARIA. Supongo que, como
siempre, debido a un calentón.
La verdad es que no me encontraba
nada descansado los días previos. Incluso el sábado, día
de la prueba, me levanté con algo de jaqueca.
Pero todo esto no importa. Estaba
con grandes amigos, CAÑORROTO, ARTURO, MUDO, ZANONI,
YERBAJO, KAKO, LIVAN, ANAIME, etc., etc.
Es algo que ya de por sí ayuda a
afrontar cualquier reto.
Es esta una prueba dura. Muy dura.
Al igual que bonita. En su gran parte pasa por Parques
Naturales de una gran belleza. Téngase en cuenta que la
fisonomía de la Isla de Gran Canaria, en su interior,
claro, parece como una galleta Campurriana. Toda
arrugadísima de barrancos, cañones y roques. También
embalses y promontorios.
Pues bien. Por allí transcurrió la
carrera. La climatología ayudó a endurecer las
condiciones. Sendas, caminos, trochas, toboganes,
bajadas técnicas y, como no, la ultradistancia, forman
un caldo de cultivo que hay que saber afrontar y, por lo
menos a mí, me ha proporcionado sabiduría para
perseverar en esta especialidad que cada día me atrae
mucho más.
En primer lugar hay que prepararse
bien para afrontar estás ultras. No vale con
entrenamientos corriendo larga distancia. Hay que hacer
salidas andando muy fuerte y durante largo tiempo por la
montaña. Impepinablamente, salvo para la élite, vamos a
tener que andar. Por una u otra razón. Y si estamos
adaptados mucho mejor.
Otra consecuencia es la
conveniencia de entrenar también la reposición de
energía. Sales, geles, y demás kakita que deberemos
tomar. Montarnos la “camelbak” y sentir como nuestra
piel a este compañero que nos sacara de dificultades.
No debemos ser insensatos
intentando ahorrarnos peso, por ejemplo, dejándonos la
manta térmica (el “albal”), porque os puedo decir que
más de uno y más de cinco les vi envueltos en ellas. Al
caer la noche también lo hace brutalmente la
temperatura. Y nos pillará en zonas altas. Cualquier
descuido, despiste o percance, como deshidrataciones,
hipotermias, etc., puede jugarnos una mala pasada.
¡Qué decir de unos buenos
frontales! Son imprescindibles. Hay que estar atento al
balizamiento y también hay que saber e identificar los
caminos evidentes. Cosa que por la noche no parecen tan
evidentes…
En cuanto a la ropa de abrigo, y
en este caso, la gente llevaba o había dejado para
cambiarse en un albergue en Garañón, mallas largas y,
para la parte de arriba, prendas técnicas aislantes. Yo
fui escasito y pase algo de frío. Aunque según bajaba de
cota se fue solucionando este asunto. Mi recomendación
es que, puesto que podemos perdernos, es preciso llevar
una prenda de aislante en toda regla. En ese momento que
nos paramos a reponer fuerzas durante largo ratillo, va
a suceder que nos vamos a enfriar seguro. Y lo
notaremos. ¡Vaya si lo notaremos!
Hubo un par de veces, cuando ya
comprendí que debería dedicarme a resistir, que me paré
de bajo de sendo pinos, y cerré los ojos. Me relajé y
sentía el rumor del viento. Miré el impresionante
panorama y enganche mi PDA. Estaba algo enfadado con la
excesiva “carga” de dureza que nos habían puesto. No
entendía como no ponderaron la misma teniendo en cuenta
también la distancia. Pero, realmente, no tuve razón. Y
ahora comprendo que el problema era yo y no la carrera.
Por otro lado, y en sentido
contrario, el paso por el Barranco de Tenoya, fue un
castigo y algo que deberán meditar para la siguiente
edición. Más teniendo en cuenta que después nos hacen
subir bestialmente hacia Giles por
descampados/vertederos y finalmente llegar a Las Palmas
por un infame carreterín descendente de asfalto
descarnado. Esto sí que no es posible mantener. Por lo
menos debería buscarse otra alternativa.
Otro punto es el “culebreo” y
revueltas que dimos por algunos lugares que nos daba la
sensación que se debía para “cargar” de kilómetros la
prueba y sin ningún otro sentido.
Pero, aún con todo esto, debo
decir que no os la podéis perder. Ir preparados para
afrontar una extrema dureza. La cabeza es algo que
debéis también entrenar. Lo que llamamos “el coco” es
preciso tenerlo lo más estable posible. Hay que
relajarse y no apresurarse ni agobiarse. De lo
contrario, estaremos perdidos. Es bueno correr en grupo.
O, por lo menos, coordinarse para cuando nos dé la noche
encontrar en los amigos un arma de apoyo para afrontar
“la pena negra” que nos intentará apartarnos de nuestro
camino.
Estoy muy exprimido. Realmente
agotado. No tengo agujetas. Pero físicamente estoy
vacío. Desfondado. Tengo que dormir y reponerme. Dentro
de un mes me voy con CAÑO a la
http://www.guadarun.net . Y
los dos queremos dejar en un lugar muy alto el pabellón
de nuestro club. Si no es corriendo será… ¡en donde
toque!
Un cordial saludo a todos.
Fotos de Caño
Fotos de Kako
Fotos del Mudo