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Crónica

"Disputa del Sentiero 4 Luglio - Trofeo Davide." 2ª prueba Buff® SkyRunner® World Series por Raúl García Castán


Después de tanta cara (en el buen sentido de la palabra) me tocó la cruz. Pero aunque el balance final ha sido malo para mi, las conclusiones no lo son del todo; me encontré muy fuerte en todas las subidas, y mientras transitamos lo mas duro de la carrera, me mantuve en la cabeza relativamente cómodo. Lo malo llegó cuando, una vez arriba, empezó el cresteo con algunas bajadas de vértigo.
Lo cierto es que eso en teoría no debería perjudicarme demasiado, pero el caso es que, al igual que a mediados de la temporada pasada, tengo los talones abrasados, y no terminan de curarse de una carrera para otra. (La verdad es que todo lo que tengo de concienzudo a la hora de entrenar, lo tengo de Adan a la hora de cuidarme). Así que de cara a esta importante cita me había forrado los talones de Compeed, además de calzarme unas zapatillas distintas de las habituales, poco usadas, con el fin de cambiar algo la pisada. Confiaba que con esto, y algo de suerte, los talones me aguantarían. Pero no fue así; nada mas empezar las primeras bajadas, se me empezaron a recalentar los pies, con el agravante, según pasaban los km, de que un dolor, cada vez mas lacerante, me torturaba el empeine derecho. Al termino de algunas bajadas tenia que pararme, desatarme la zapa, y, masajearme un poco esa zona. Luego, paso a paso, volvía a contactar con Tofol, Brunod, y demás. En una de las paradas, vi a Kepa, el vasco, y le pregunte el nº de pie: el 43, me dijo. Grande en principio, pero había que probar. Me desato una Zapa, y le digo que el me desate la otra, me pruebo su zapatilla, pero el pie me baila demasiado, así que, resignado, me calzo las mías, y vuelvo a la caza de los de cabeza. Lo consigo una vez mas, pero al poco tengo que parar de nuevo, y esta vez ya con un dolor insoportable en el empeine y los talones, me rindo y dejo de luchar. continuo como puedo, y al llegar a una zona de zetas muy largas, veo como los dos italianos que marchan conmigo, se saltan todas las banderas -a pocos metros de un control, por cierto- y en cuestión de segundos, me sacan una ventaja que me supondría algunos minutos recuperar si voy por el camino marcado. Entonces me doy cuenta de que los Italianos de cabeza de carrera, habrán hecho lo mismo, y los que con ellos van, sin mas remedio les habrán seguido, como yo mismo hubiera hecho de estar ahí.

Como ya no me juego la victoria, decido seguir el camino legal, y al llegar a un control dudo entre retirarme o seguir, pero ante la imposibilidad de hacerme entender, decido continuar como puedo hasta la meta.

En fin, que durante la carrera me sentí como si llevase un Ferrari, con toda la potencia de su motor, pero con los neumáticos hechos polvo.
 

Tomado del foro del Atleta.com

 


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