|
AVANCE CRÓNICA OJOS DEL SALADO Y ACONCAGUA
Aquí
estamos, en Copiapó, la ciudad al borde del desierto de Atacama en
Chile. Hemos regresado ayer después de un gran susto a los pies del
volcán más alto mundo, el Ojos del Salado. Todo iba bien: primer día a
3.700 m en Laguna Rosa, dos días más a 4.200 m en Laguna Verde con una
ascensión a 5.200 m como aclimatación, y otros dos días en Campamento
Atacama a 5.200 m. Desde allí atacaríamos la cumbre del Ojos del Salado,
a 6.893 m. El primer día en Atacama subimos hasta el refugio de Tejos, a
5.800 m, para aclimatar. Enrique se encontraba cansado pero supopníamos
que, al bajar de nuevo, se recuperaría. Al día siguiente subimos de
nuevo a Tejos para pasar la noche e intentar la cumbre al día siguiente.
Rafa llegó cansado y Enrique tardó más de 5 horas en un trayecto en el
que se emplean cerca de 2 horas. Cenamos algo y parecía que Enrique se
recuperaba. Nos acostamos sobre las 20:30 horas con idea de levantarnos
a las 3 para intentar subir, aunque Enrique pensaba más en bajar, dado
su estado. Pero la noche fue horrible. Enrique no hacía más que delirar
y a las 3 de la madrugada decidimos intentar reanimarle para bajarle.
Afectado por el mal de altura y principio de edema pulmonar,
semiincosciente y delirando hubo que montarlo en una camilla y comenzar
a evacuarlo. Aquí no hay helicópteros así que nos tocó arrastrar la
camilla por tierra, arena y rocas, de noche, con más de 10 grados bajo
cero y agotados por no dormir. Delante íbamos el guía y yo (Juanma) y
detrás Rafa. Fueron cerca de 5 horas hasta que pudimos llegar cerca del
refugio Atacama y darle oxígeno a Enrique. Se empezó a recuperar y otra
expedición nos dejó una cámara hiperbárica que le ayudó a 'bajar' más
deprisa. Sobre las 9:30 llegamos a Campamento Atacama y, desde allí se
le evacuó al hospital de Copiapó: 5 horas de coche todoterreno.
Afortunadamente todo ha quedado en un susto y en la revisión de hoy todo
está bien.
Rafa y yo
nos vamos a Mendoza a intentr subir el Aconcagua y Enrique regresa a
España a descansar. Todo ha quedado en un susto pero la montaña siempre
te enseña algo.
Seguiremos
informando.
Saludos,
Enrique
Garrandés, Rafa Sánchez y Juanma Agejas
|