El
Kilimanjaro es un enorme complejo volcánico situado
en el rift africano en el hemisferio Sur, aunque muy
cercano al Ecuador. Está formado por tres volcanes.
El Shira de 3962 metros al oeste, el Mawenzi de 5192
metros al Este y el Kibo, el enorme cráter que ocupa
el centro del complejo y cuyo punto más elevado (Uhuru
peak) se eleva a 5895 metros.
Hay
varias rutas de ascensión. La Machame es la más dura
por ser un continuo sube-baja pero también la única
que permite una mínima aclimatación. Comienza por el
Suroeste, a 1800 metros de altura. Dos días después
estás en la base del Shira, a 3800, al Oeste de la
cima principal. Se bordea por el Sur y dos días más
tarde estás a 4600 metros, al Este de Kibo, en la
plataforma situada entre éste y el Mawenzi, desde
donde se lanza el ataque a la cima, sin más
aclimatación que el haber pasado un rato a una
altura de 4650 metros. En total son unos 50 km. de
subida y 45 de bajada con 5200 metros de desnivel
positivo y 5400 de negativo.
El día 26
llegan los otros seis españoles, 3 valencianos
(Quique, Nacho y Pascual), uno de Vall d’Uxo (Juanma)
otro de Benicarló (Román) y un madrileño (José Luis),
con los que compartiría una experiencia única. El
grupo no pudo ser mejor. Lo que nos reímos en estos
días (y en el posterior) queda para los anales del
Kilimanjaro y del hotel que compartimos.
Día 27. A
las 9.30 viene una furgoneta a buscarnos. Llegamos a
Machame Gate (1800 m.). Allí eligen a los
porteadores. Nos dicen que vamos a llevar en total
20 personas. Uno de los porteadores es un niño de
unos 14 años. Pero luego descubriremos que es de los
que llegan primero. Cargan unos 20-25 kg. cada uno
entre la espalda y la cabeza. Suben andando pero
bajan siempre corriendo con la carga, si les ve
Juanma ficha a alguno. Se sube por un bosque
bastante más selvático que el del Meru pero no se
ven animales. En 4 horas llegamos al campamento
situado a 3000 metros. Como una hora antes de llegar
empezó a llover. Me puse el chubasquero pero no el
pantalón plástico. Error imperdonable. La lluvia se
transforma en diluvio. Llegamos totalmente calados.
El campamento es un barrizal. Al anochecer se
despeja y vemos el Kilimanjaro. La etapa ha sido de
unos 16 kms. y 1200 metros de desnivel.
Día 28.
Por la mañana temprano salimos hasta Shira-Cave
(3850 metros) donde se instala el campo 2. (llegamos
en unas 4 horas) Es un zona feilla. Por la noche
decidimos irnos hasta Shira –Hut, refugio al que
pone en un cartel que está a media hora. A los
guías, que se han ventilado dos petacas de cognac,
casi les da algo, nos dicen que los rangers nos
pueden disparar pensando que somos animales (con
frontales????) Pero al final decidimos pasar por el
campamento y ver al resto de los guiris, todos ya
acostados, claro…. La etapa ha sido la más suave, de
unos 11 km. y unos 900 de desnivel, siempre para
arriba.
Día 29.
Unos 10 km. subida que se hacen en 4.30 horas y unos
6 de bajada que se hacen en 1.30. La subida se hace
pesada hasta llegar a la base del Kilimanjaro, por
un paisaje lunar. Llegamos a un collado a 4600 donde
hay un resalte vertical (lava tower) de 4650
metros, Parece imposible de subir pero hay una vía
con una trepada nada complicada. Subimos 5 de
nosotros ya que a Román y a Juanma les ha empezado a
dar mal de altura y lo están pasando bastante mal.
Por cierto cuando íbamos a empezar a subir una rapaz
enorme pasa sobre nuestras cabezas. Creo que es un
quebrantahuesos, tendré que comprobar si los hay por
aquí. Desde aquí el camino hace una fuerte bajada
hasta el barranco (campo 3, a 3950 metros). Zona
preciosa. El paisaje se ha convertido en un río que
forma un barranco impresionante y una vegetación
espectacular de Lobelias gigantes. En el campamento
por la noche hay una visión increíble del Kili con
la luna llena. Enfrente se ve la pared del barranco
que hay que subir al día siguiente. Son unos 250
metros verticales de pared, en la parte de arriba se
ve una senda en zig-zag pero la primera parte parece
imposible de subir. Les digo a los compañeros que
Rafa y Enrique me dijeron que aunque parezca
imposible hay una senda sin mayores problemas.
Día 30.
Día duro que se puede dividir en dos partes.
Barranco
–campamento Kananga (4050). En este tramo subimos
450 metros y bajamos 350 en unas 3 horas. La subida
por la pared del barranco es lo más bonito del
recorrido hasta el momento. Increíble que por ahí
pasen los porteadores con las cargas en la cabeza.
Comemos en Karanga y con el estómago lleno
empezamos la segunda parte: subida hasta Barafu-camp
(4640) donde está nevando. La cena es alucinante
para ser la noche de ataque: una especie de
macarrones con las verduras más picantes que jamás
hemos comido. Pedimos ketchup pero ya está la mezcla
hecha con el picante. De Karanga a Barafu hemos
tardado 2.15 (+600).
Día 31.
Nos acostamos. Imposible dormir. Diluvia y graniza.
Al levantarnos a las 12 vemos que está encapotado y
nieva débilmente (es la primera noche en los diez
días que llevo que no está despejado). Los guías se
levantan mucho después. Nos traen un café y dos o
tres galletas. Empezamos a subir a la 1, cuando
todos los demás grupos salieron al menos hace una
hora. La primera pendiente es brutal, por roca.
Subimos rápido Hemos subido 200 metros unos 30
minutos. Pero aquí empieza una senda en zigzag y el
ritmo se ralentiza en exceso. No para de nevar y
todo está blanco excepto la senda, de barro. A mí me
duele algo la cabeza pero deben ser los nervios de
la noche. Jose Luis me pide un ibuprofeno. Debe
estar fatal porque es el único que no toma “pirulas”.
No paramos de leer el altímetro, que casi no avanza.
Por fin pasamos de los 5000. Me empieza a doler el
estómago un poco. Ha parado de nevar y salen las
estrellas. A pesar de lo lentos que vamos no paramos
de pasar gente. Román empieza a pasarlo mal. Se
descuelga y con él se queda un guía. Godfrey, el
guía jefe, sigue su lentísimo avance 5 pasitos y
parón. 5 pasitos y parón…… La pendiente cada vez es
más fuerte. 5500…….Ya no hay senda, solo nieve.
Jose y yo nos hemos adelantado algo. Por detrás los
frontales de Román y Juanma se acercan. Han
empalmado con el grupo, lo que nos alegra mucho.
Última pala de nieve y por fin Stella Point, base
del cráter a 5720 metros. Se empieza a hacer de día.
Son las 6.10. Es increíble, ha sido pisar Stella
Point y empezar a tener nauseas. Hacemos un par de
fotos de todo el grupo. Me quito las manoplas y
tras las fotos me pongo los guantes de alpinismo
encima de los de seda. Craso error, con el frío casi
no me entran. Tengo los dedos congelados. Veo que
Jose ha tirado solo para arriba y le sigo. Godfrey
se viene con nosotros. Se pasa por una cresta cimera
de nieve muy dura con bastante pendiente a los lados
pero es muy ancha. Empieza a nevar otra vez. Hace
frío y hay niebla. A la izquierda y bastante abajo
se dejan ver de vez en cuando unos glaciares de
espesor enorme, yo creo que deben tener 50 metros de
altura. Nos habían dicho hora y media pero en 45
minutos veo la cima. Me emociono mucho. Miro atrás,
pegado a mí viene Quique y detrás Godfrey. Un poco
más atrás Nacho que se ha recuperado muy bien. Al
llegar saco la máquina. Nacho me hace foto y luego
yo se la hago a ellos. Godfrey nos hace una a los
tres. En esto vemos llegar entre la nieve y la
niebla a Jose. Nos hacemos una foto los dos y otra
los cuatro e iniciamos el descenso. Pensábamos que
el resto del grupo no iba a subir pero nos da una
gran alegría el cruzarnos con Román que sube
vacilando con un japonés. Al rato Juanma y después
Pascual. Todos vamos a hacer cima¡¡¡¡¡
Llegamos
a Stella Point en menos de media hora. Yo me
encuentro mal y quiero bajar más rápido. Godfrey
también quiere bajar más, luego nos contaría que le
dolía tanto la cabeza como a mí. Hay mucha
pendiente. Luego descubriremos que la senda por la
que se baja no es la misma que subimos, ésta es más
recta y no hace zigzag. Parece que por fin empieza a
desaparecer la nieve de la senda, por lo menos no
está tan resbaladiza. Bajamos muy muy rápido, casi
corriendo. Paramos cuando las piernas parece que ya
no pueden más y no más de un par de minutos. Nunca
se acaba la bajada. Por fin se llega a una cota
donde se empieza a estar sin frío. Hacemos fotos, yo
pocas, no tengo ganas de sacar la máquina. Nacho y
Jose empiezan a hacer fotos y se quedan atrás. Por
fin se ve el campamento, está nevado. Ahora si hago
una foto. Bajamos la última rampa fuerte de roca.
Llego al campamento con Godfrey. Nos esperan con un
zumo. Si la subida había llevado 6 horas la bajada
se ha hecho en 2.20. Enseguida llega Quique. Me meto
en la tienda. Me encuentro fatal. Tengo la cara
ardiendo pero si salgo de la tienda me hielo. Vuelvo
adentro y me tumbo encima del saco Intento dormirme
pero no puedo. Me duele muchísimo la cabeza y no
respiro bien. Pongo un mensaje a Concha y otro a
Yoli. Les digo que hemos hecho cima y que estoy
hecho polvo pero feliz. Me tomo un nolotil y parece
que me adormilo. Oigo que Pascual no ha llegado.
Cuando llega nos quedamos tranquilos, dice que en la
bajada no podía respirar. Me adormilo otra vez. El
guía llama a la tienda, no se cuanto ha pasado pero
dice que vamos a tomar una sopa y para abajo. Me
tomo media sopa a la fuerza a ver si me recompongo.
Tengo que hacer el saco y la mochila y no se si voy
a poder con el dolor de cabeza. Sin embargo parece
que me duele algo menos y lo hago. Mi porteador me
coge el saco y desaparece. Empezamos a bajar otros
1500 metros. Según bajamos me voy encontrando mejor.
En tres horas llegamos al campo Mzenwa, a 3100. Y
empieza la fiestuqui: cervezas a tres dólares y
cachondeo.
Día 1.
Descenso hasta la puerta de salida, a 1600 metros en
2.30 horas por un paisaje de retamas muy parecido a
nuestro bosque mediterráneo al principio y selvático
con monos en el tramo más bajo. Al hotel, una noche
de juerga y para casa…