Este proyecto
empezó ayer un par de años, siempre habíamos subido al
Posets en invierno o primavera, es decir, con nieve.
Por su vía normal es un pico sencillo técnicamente
pero su aproximación es muy larga si no se duerme en
el refugio Ángel Orus por lo que siempre lo he pasado
mal al final, la última subida es muy dura, se me
atraganta y acabo bastante mataó. Cuando llegas a la
cima todo se te olvida y el panorama es embriagador,
no olvidemos que el Posets es la segunda cumbre de
Pirineos. Me fijé que desde el mismo collado de Eriste
salía una cresta que llegaba hasta aquí mismo y cuando
llegamos a casa me puse a investigar. Encontré algo de
información de grupos que lo habían hecho en verano y
quitando un par de pasos no parecía demasiado
complicada. Le propongo a Yoli intentarlo en mayo de
2006 y para allá vamos. Nos encontramos un paquetón de
nieve impresionante y nos entran dudas ya que esa
cresta con tanta nieve debe dar bastante yuyu, en fín,
somos cabezones y lo intentamos. Hace mucho frío,
bastante viento y empiezan a surgir los primeros
problemas, hemos olvidado la cuerda en casa y servidor
los crampones en el coche, que situación más tonta. De
todos modos coronamos un pico de la cresta (Diente
Royo, 3010 m.), bajamos de nuevo y hacemos la normal
al Posets, decidimos dejar para el verano la cresta
espadas, estaba claro que no era nuestro día.
Agosto de 2006
Regresamos a
Pirineos para terminar lo que nunca empezamos,
llegamos al pueblo de Eriste y subimos con la furgo
hasta el aparcamiento de la cascada de Espigantosa
(1520 m.) para pasar allí la noche. Nada más amanecer
salgo a ver que tal día hace y me encuentro a Daniel,
algunos lo conoceréis del foro del atleta.com, con lo
que me llevo la primera alegría del día. Le intento
liar para que nos acompañe pero tiene otros planes y
quiere regresar temprano. Preparamos la mochila, un
forro polar, unas mallas, buff, 2 litros de agua y
algo de comer, esta vez no olvidamos los crampones, no
hacen falta, pero si la cuerda, arnés, casco y unos
cordinos por si acaso. Salimos dirección al Refugio
Ángel Orus (2100 m.) y en 1h25 llegamos allí, paramos
a refrescarnos y seguimos camino. Sobre las 11h15
llegamos al collado de Eriste punto de partida de la
ruta pero decidimos desviarnos hacia la izquierda y
ascender dos tresmiles más, la Forqueta SE (3004 m.) y
la Forqueta (3007 m.), no ha sido más que 55 min. y ha
valido la pena (12.09). Nos ponemos el casco y
ascendemos por el primer resalte de la cresta espadas,
tiene buenas presas y la piedra es de excelente
calidad, vamos en zapatillas con lo que esto se
agradece. La primera parte es muy entretenida con
numerosas trepadas, pasos fáciles de I. Nos
encontramos a cuatro chicos gaditanos parados que nos
preguntan si conocemos por dónde hay que salvar el
primer escollo importante de la cresta, la verdad es
que impresiona, es un descenso pronunciado que
desemboca en una pared vertical. Deciden acompañarnos
hasta que salgamos de esa zona. Después de observar un
rato las posibles vías para continuar camino decidimos
rodear la pared por la izquierda, parece que vamos
bien pero hay que salvar unos 20 m. de desnivel por
unas placas algo expuestas, II-III, sólo esperamos que
el camino no sea siempre así (12.50). Una vez superada
la pared el camino se vuelve a abrir y empezamos a
caminar por la cresta propiamente dicha, superamos el
Diente Royo (3010 m.) y el Pavots (3121 m.), son las
13.41, el camino es muy entretenido, trepada,
destrepada, con pasos relativamente sencillos pero no
aptos para los que sufran de vértigo pues el
precipicio a ambos lados nos acompaña constantemente.
Nos dirigimos hacía el Pico Espadas, el camino hasta
allá es simplemente alucinante, nunca había disfrutado
tanto en una ruta, en esta parte la cresta se afila
hasta la mínima expresión y hay que poner toda la
atención. Poco a poco hacemos camino y llegamos al
Pico Espadas (3332 m.) que tiene una espectacular
pared vertical (14.10). La zona que continúa vuelve a
ser de subidas y bajadas continúas, coronamos otros
dos picos, la Tuca de Llardaneta (3311 m.) y la
Tuqueta Roya (3273 m.) hay que prestar especial
atención ya que hemos pasado lo más complicado y no
hay que confiarse. Vemos el menguado glaciar de
Llardana, es una pena porque tiene los días contados.
Sólo nos quedan dos pequeñas complicaciones, un
resalte de unos 8 metros (II) y el paso del
funambulista, un tramo de cresta pulida sin agarres de
unos 10 m. dónde impresiona más por el patio que por
la dificultad ya que es muy sencillo (14.32). Después
de un tramo sencillo llegamos a una última pronunciada
cuesta y ya estamos en el Posets (3375 m.). Son poco
más de la tres, hemos terminado la cresta en algo
menos de tres horas aunque se nos ha pasado volando de
lo bien que lo hemos pasado, no hemos utilizado la
cuerda en ningún momento aunque si volviera a repetir
la ruta la llevaría de nuevo. Comemos en la cumbre
disfrutando de las vistas y del buen tiempo,
conversamos con los allí reunidos, hacemos fotos y 45
min. después bajamos de nuevo hacia el coche por la
ruta normal. Tenemos dibujado una sonrisa en el
rostro, hoy es de los días dónde entiendes porque
amamos la montaña.